Sudoeste de British Columbia en bicicleta

Una vez pasados los grandes parque nacionales, nos dirigimos hacia Vancouver. Varias son las rutas que podemos elegir. Nosotros nos decantamos por dirigirnos al sur tras abandonar Revelstoke, por la Highway 23. También se puede seguir por la Highway 1 o trans-canada, pero lleva mucho tráfico y están pasando camiones todo el rato, aunque es el camino más directo. Si sigues por esta carretera, también puedes tomar dirección sur más adelante por la Highway 97 y descender por el valle del Okanahan pasando por Vernon y Kelowna. La verdad es que nos decidimos por la 23 pensando que sería la ruta con menos tráfico y la más bonita, creo que no nos equivocamos. La primera etapa fue hasta Nakusp, un pueblo tranquilo que cuenta con todos los servicios.

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En ferry hasta Nakusp. Adrián Cuéllar. 2015

Esta etapa se divide en dos partes, ya que se ha de tomar un ferry gratuito, para cruzar el Rio Columbia. El camino es muy bonito, con grandes vistas del río, aunque esta lleno de colinas y se hacen duros los 100 kilómetros hasta Nakusp. El segundo día tomamos la Highway 6 y cambiamos de valle. En New Denver y en Silvertom hay buenos sitios para darse un baño en el lago Slokan. El lago es precioso con el parque provincial de Valhalla justo enfrente y sus picos nevados, que son de postal. A unos 5 kilómetros tras dejar atrás Silverton y justo en el punto más alto de la colina hay un mirador con unas mesitas, allí encontramos un caminito que nos llevó a una pequeña explanada donde poner la tienda y así nos acostamos con las mejores vistas que hemos tenido hasta ahora.

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Viewpoint Silvertom. Adrián Cuéllar. 2015

 

El día siguiente fue un poco de transición, pedalear para llegar a Castlegar lo antes posible, este tramo del camino se puede hacer por el Slokan valley rail trail. Es un antiguo tramo de tren que pertenece a una red de caminos que recorre gran parte de la Columbia Británica. Nosotros no lo tomamos ya que nos dimos cuenta tarde, pero discurre todo el rato al lado de la Highway 6 hasta el cruce con la 3 en Crescent Valley. El resto del día lo pasamos en Castlegar y nos tocó decidir si seguir por la carretera y subir un puertaco hasta Christina Lake o tomar el rail trail del Columbia que sube menos pero da más vuelta. Al final tomamos el rail trail y no lo recomendamos si no se va con una bici de montaña preparada. Sufrimos de lo lindo, 50 kilómetros de subida por un camino de grava suelta en la que íbamos haciendo surcos con nuestras ruedas. Llegamos a Christina Lake hechos polvo, tanto seria que una mujer del centro de información, nos ofreció su casa para poner la tienda y darnos un baño en el lago (tenía una playita anexa a su jardín). Esta ha sido nuestra primera invitación espontánea y una gran experiencia.

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Río Columbia. Adrián Cuéllar. 2015

 

A partir de este día ya no dejamos la Highway 3 hasta llegar a Hope. El primer destino es Grand Forks, el pueblo es de lo más animado que hemos visto hasta ahora en Canadá. Además nos damos uno de nuestros pocos caprichos, un helado en el Dairy Queen, dios que le echan a esos helados!!! La noche genial, con unos Warm Showers que viven perdidos en el monte y nos preparan arroz con pollo para cenar. La carretera nada más dejar Gand Forks se pone a ascender, se suben unos 700 metros en pocos kilómetros. Pasado este primer tramo comienza otra ascensión, justo tras dejar atrás Rock Creek y esto empieza a pesar en nuestras piernas. Antes habíamos pasado por los pequeños pueblos de Greenwood, muy pintoresco y Midway. Durante el camino siempre flanqueado por ranchos a ambos lados, tuvimos la oportunidad de ver numerosos ciervos que saltaban entre las altas hierbas al vernos. El caso es, que con el cansancio, acabamos preguntando en un rancho para poner nuestra tienda, aceptaron de buena gana pero la cosa se puso un poco rara y decidimos marcharnos (os contamos la aventura en otro post). El tiempo apremiaba ya que se nos echaba la noche encima y la cuesta no acababa. A las nueve la cuesta por fin se terminó y también acabó nuestro infortunio, ya que apareció Art montado en su gran “truck”, un kilómetro después estábamos en su magnifico rancho conociendo a su familia. Dormimos del tirón y nos levantamos con la sonrisa de Art y unas tostadas con crema de cacahuete. Ya solo nos faltaba una bajada de treinta kilómetros y alcanzaríamos nuestro siguiente objetivo, el lugar más caluroso de Canadá, Osoyoos.

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Alto de la colina en highway 3 cerca de Osoyoos. Adrián Cuéllar.2015
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