El Salvador y Honduras “qué les vaya bien”

Han sido pocos días los que hemos dedicado a esta controvertida parte de Centro América. Aguantando la respiración y dando un gran suspiro, cruzamos otra frontera, siempre es un nuevo reto cada país, pero esta vez además, los innumerables avisos de peligro nos mantienen expectantes.
Llegamos a El Salvador y los primeros kilómetros son de observación y toma de contacto, los arcenes están llenos de personas que van caminando o en bicicleta, y cada mirada que cruzamos va acompañada de una gran sonrisa y saludo. La idea de que cada grupo de personas paradas en el arcén va a asaltarte en cuanto pases a su lado va difuminándose con los días y las sonrisas.

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Carretera a La Libertad. Adrián Cuéllar. 2015

En El Salvador los días han amanecido soleados y calurosos, pero hacía el medio día el cielo se tornaba negro, los relámpagos empezaban a dejarse sentir y la tormenta se desataba en pocos minutos. Como resultado pasábamos las tardes escurriendo la ropa, que debido a la humedad que hacía no estaba seca a la mañana siguiente, y era muy poco agradable ponerse las zapatillas mojadas.
No obstante, nuestra incomodidad era pasajera y lo peor de estas inesperadas tormentas es que estaban a punto de arruinar las plantaciones de frijoles y maíz, si seguían dándose con tanta fuerza.
Otro dato a reseñar de este pequeño país es su situación económica, a nuestro parecer bastante maltrecha, sobre todo, para el ciudadano de a pie y más desde su dolarización, hace ahora unos doce años. La pérdida de su moneda y el cambio al dólar estadounidense trajo consigo una subida de precios, que mantiene a la población ahogada y haciendo malabares para salir adelante. En serio, no sabemos con exactitud, aunque nos lo podemos imaginar, cómo hacen las familias para pasar cada día y mirar al futuro con optimismo. La verdad es que los comentarios sobre violencia, maras, tranquilidad, economía maltrecha y futuro se dan a partes iguales en casi todas las conversaciones que hemos tenido con l@s salvadoreñ@s.

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Playa el Cuco. Adrián Cuéllar. 2015

En cuanto a gastronomía hacemos una especial mención a las típicas pupusas y a los tamales de elote, especialmente a los de Mary, que estaban recién hechos y espectaculares.

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Preparando tamales. Ana Mateos. 2015

Por su lado, a Honduras le hemos dedicado a penas un par de días. Durante nuestra breve estancia, hemos podido sentir un buen ambiente por la carretera y un buen trato en los lugares donde nos han acogido, que han sido en ambas noches en estaciones de bomberos. Nos gustaría contaros que nos han sorprendido gratamente las estaciones de bomberos de este país, primero porque se encontraban en buen estado y limpias, fueran más o menos antiguas. Y segundo porque, los bomberos dedicaban parte de su tiempo a practicar algún deporte o hacer gimnasia, así como a mantener las instalaciones. Nos ha gustado esta actitud, ya que habiendo pasado por muchas estaciones en diferentes países, veíamos como en la mayoría profesionales y voluntarios del cuerpo de bomberos se la pasaban esperando algún aviso móvil en mano o viendo la televisión. No lo decimos cómo crítica cada uno dedica el tiempo a lo que quiere, pero si alabamos la buena disposición de los cuerpos de bomberos hondureños en los que paramos.

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Frontera de El Salvador y Honduras. Jean-Marie. 2015

Por último, volver a decir que dejamos estos países con la idea de dejar tras nosotros a unas gentes felices, con esperanza por lo que tiene que venir y devolviéndoles su típica frase de despedida: ” que les vaya bien”.

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