JAPÓN

Esperando en Moscú

Hola!!

Ya estamos en Moscú. Ayer tomamos el vuelo en Madrid y a eso de las 4 de la mañana hemos aterrizado.
Palizon diréis pues bueno, según se mire porque el vuelo era solo un aperitivo comparado con la super escala que estamos haciendo. Aunque bien mirado estamos haciendo cosas en este rato. Por ejemplo, actulizar el blog.
Mañana si todo sale según lo previsto a medio día estaremos en el hostal de Tokyo y paseando por la ciudad! Que ganas!
Ya os seguiremos contado!

Tokyo!!!

Llegada a Tokyo perfecta. El vuelo un poco largo, pero el avión estaba muy bien. Una vez en tierra, el rutinario control de pasaportes y directos al bus que nos deja en el centro de la ciudad. Nada mas entrar en contacto con los japoneses, lo primero que se aprecia es su humildad y las ganas de agradar a la persona que tienen en frente. Sorprende que con lo tranquilos que son en el trato, todo se mueva tan rápido. Al llegar a la estación de Tokyo fuimos engullidos por la muchedumbre. Cientos de personas se dirigían a su destino a toda velocidad sin reparar en nosotros y nuestro desconcierto para encontrar la línea de metro que nos dejase en el Hostel que habíamos reservado. La estación gigante. Aquí algunas estaciones cuentan con centros comerciales en su interior además de diferentes compañías de ferrocarril, las cuales pueden cruzar varias lineas en la misma estación. El kaos para un recién llegado.
Una vez instalados ha sido todo mas fácil de asimilar, excepto el calor que es realmente insoportable especialmente entre las 10 y las 2 de la tarde.
En los tres días que llevamos en Tokyo nos ha dado tiempo ha ver lo mas destacado de la ciudad. Una media de 25 kilómetros andados al día nos ha permitido descubrir como es el Tokyo menos conocido y alejarnos de las zonas turísticas.
Para nosotros lo mas destacable:

Los templos de la ciudad, alguno muy impresionante (Senso-ji, ). Es curioso ver como los jóvenes tokiotas de estéticas imposibles se mezclan con las personas mayores para realizar una ofrenda y rezar.

Tienda en la entrada del templo Senso-ji. Adrián Cuéllar. 2013
Tienda en la entrada del templo Senso-ji. Adrián Cuéllar. 2013
Templo Zojo-ji. Adrián Cuéllar.2013
Templo Zojo-ji. Adrián Cuéllar.2013

Akihabara. La calle eléctrica. Si eres un friki no te la puedes perder. Aquí hay sitio para todos. Edificios enteros (hablamos de 5 o 6 plantas) dedicados a acumular tomos de manga. Otros cuentan con maquetas y figuras de toda clase de series de animación. También hay sitio para multitud de tiendas de informática. Pero lo que mas nos impresionó fueron los edificios de Sega. Si eras un fanático de los desaparecidos recreativos, estos edificios te harían llorar. Siete plantas temáticas: carreras, lucha, puzles… en las que se mezclan los juegos mas modernos con clásicos como Street faighter, Metal slug, virtual cop o Sega rally.

Y como no nombrar cosillas de la estética de la tierra. Desde pelo de colores vivos y cortes imposibles hasta guantes de lana negros en pleno agosto. Todo bien cubierto con un parasol monisimo que te protege del sol, pero además sienta genial. Hay que decir que los hombres optan mas por llevar una toalla en la mano y secarse continuamente el sudor, algo comprensible con la súper humedad que hay aquí.

Pero nos quedamos con lo mas tranquilo de Tokyo, con sus pequeñas calles que puedes encontrar detrás de las grandes avenidas. Calles llenas de rótulos y farolillos donde se suceden los puestos de ramen con un olor intenso que inunda prácticamente todo Tokyo.

PD: Un fuerte abrazo para Yoshie por haber sacado un momento para compartir con nosotros y mostrarnos una parte de la cultura culinaria del país.

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Monte fuji! (Fuji-San)

Tras dejar Tokyo y sus ardientes calles nos dirigimos a Kamakura en tren. Con las mochilas a nuestras espaldas visitamos tres templos de los varios que hay en Kamakura ( 2 Zen y 1 sinoista). Por último, nos dejamos impresionar por el Gran Buda. Una enorme estructura de bronce que visitamos bajo el sol y rodeados de turistas japoneses. Entre foto y foto una amable nena se nos acerco y nos pidió si podíamos ayudarla con sus deberes. Unas sencillas preguntas en ingles y una foto de recuerdo, nosotros correspondimos con respuestas y otra foto también para el recuerdo. La pequeña también nos regaló una pelotas de papiroflexia, que parecía haber hecho ella.
Pero aquí no terminó nuestro paso por Kamakuara, con las mochilas (siempre con la casa a cuestas, que le vamos a hacer) nos plantamos en la playa. Nos dimos un breve baño en el Pacífico. Curiosidad a tener en cuenta, carteles advirtiendo de la presencia de águilas, que al principio te tomas a broma, pero que tras ver unas cuantas reflexionas! Como no mencionar que en la playa l@s japos mantienen su estilismo.
Dejamos Kamakura y por la tarde llegamos tan contentos a la estación de Gotemba, aún no sabíamos a que nos íbamos a enfrentar. El caso es que subimos en bus hasta la quinta estación de Subashiri, y por la noche comenzamos la ascensión al Fuji. Algo que pensamos que sería cosa de unas 5 o 6 horas, se convirtió en una proeza de 7 horas y media, pero claro no contábamos con el factor orda de gente. L@s que dormían plácidamente en las estaciones de arriba se fueron despertando y uniendo a la marcha. Durante el final de la ascensión, dábamos tres pasos y parábamos, en fin…. ver el amanecer desde lo alto del Fuji-San tiene un precio. Y lo pagamos caro porque el frío y el sueño (estábamos sin dormir y veníamos directamente desde Kamakura) y la bajada rompepiernas fue un verdadero infierno: camino de guijarros sueltos, las  mochilas y el polvo que se montaba de todos los que estábamos bajando fue algo, como decir…. increíblemente duro!

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Amanecer en el Fuji. 2013

Tras llegar a los pies del Fu ji (3700 mts) y beber agua como si no hubiera mañana buscamos un camping y dormimos un sieston de 5 horas, después no nos podíamos ni mover. Pero bueno, aquí seguimos descubriendo Japón poco a poco.

In my car!!

Tras la fuerte experiencia del Fuji, tomamos camino hacia la región de los Alpes Japoneses. La cosa prometía y no nos esta defraudando.

Nuestra primera parada, el Valle de Kiso. Una maravilla, se trata de un valle profundo labrado por el Rio Kiso y cercado por montañas de fuertes pendientes a ambos lados. La vegetación es exuberante como en el resto de la isla. Una mezcla de coníferas y caducifolias aderezadas con masas de bambú y campos de arroz. Además de su belleza natural, el valle tiene la particularidad de ser el antiguo camino que utilizaban los Daimios (señores feudales) para desplazarse de Kioto (antigua capital) a Edo (actual Tokyo), conocido como la ruta del Nakasendo. Esto ha hecho que a lo largo del valle, se desarrollasen numerosas posadas, que con el tiempo se convirtieron en pueblos que han mantenido su esencia hasta hoy.

Un viaje como el nuestro implica una política de gastos bastante estricta. Por ello el desplazamiento desde el Fuji a Kiso lo hemos hecho en trenes regionales (vamos que el tren bala ni lo olemos). Esta ha sido una de nuestras primeras aventuras. Perdimos prácticamente todo el día en el desplazamiento, ya que tuvimos que hacer varios cambios de tren con sus esperas correspondientes. Al final, llegamos oscureciendo a un pueblecito del valle. La escuda perfecta para poner en marcha la estrategia de dormir en la calle. Cocinamos algo de pasta en el hornillo de alcohol y una vez caído el sol montamos la tienda en un parque infantil. La experiencia fue perfecta. Por la mañana a las 5 ya estábamos andando y aquí no ha pasado nada.

Los pueblos geniales. Como en una película de Kuroshawa. Pero la aventura continuo en Kiso al llegar a Fukushima ( no el de la nuclear). En nuestro intento de buscar un camping, preguntamos a una mujer de la estación de buses que a su vez hacia de punto de información. La buena mujer nos indico no sin dificultades donde se encontraba el camping. Pero de precios no sabia nada. Tras una llamada, nos hizo esperar allí sentados. Era imposible intentar dialogar con ella. Solo quería que esperásemos. A todo esto la noche se echaba encima sin un sitio donde dormir y nosotros ya poniéndonos nerviosos. Al rato apareció un señor mayor algo acelerado. Traía un folleto con los precios. Tras hablar con el, estábamos dispuestos a salir cuanto antes (dos horas de camino por delante). Pero el señor y la mujer empeñados en que no podíamos irnos andando. Todo con una actitud muy extraña y sin poder usar el ingles. Finalmente cuando conseguimos ponernos las mochilas ( tras tener que entregarle mi nombre al señor) el tío dice que nos lleva en su coche. Historia con final feliz. Solo estaban preocupados porque no llegásemos bien al camping donde terminamos pasando la noche. Eso si de la noche de lluvia en la tienda no nos libro nadie.

Pasados por arroz y por agua!!!

Dejamos el valle de Kiso para llegar a Matsumoto, nada más  bajarnos  del tren vemos un sitio de hamburguesas y claro después de unos días algo perdidillos de la civilización no podemos resistirnos. Que nos perdone Mr. Sushi!

Encontramos el hostal muy fácilmente, dejamos las mochilas y a visitar la ciudad! Lo primero el castillo, súper chulo. El resto de la city también bonita y con montón de sitios de comida.

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Castillo Matshumoto. Adrián Cuéllar.2013

Ya en el hostel, preguntamos a la amable dueña sobre el arroz que tenemos en nuestras manos (ya habíamos cocido un poco unos días antes y algo no había ido bien, estaba incomible), la chica alucina con el arroz (mochigome) y le pregunta a otro huésped japones sobre el, éste explica que es una variedad de arroz que se utiliza para hacer bolas dulces de arroz (o postres en general). Ante el riesgo inminente de volver a cocer el arroz y que volviera a estar como el anterior se lo regalamos a la chica. Ella súper maja busca en una página web como cocinarlo y nos dice que al día siguiente nos hará unas bolas de arroz para desayunar mezclando nuestro arroz y el suyo (a que se os hace la boca agua, eh?).

Pues dicho y hecho, la buena chica se levanta temprano y nos prepara unas súper bolas de arroz, que por cierto estaban buenas!!! Agradecidos y ayudados por el té para que bajara nos comemos las bolas! Nos marchamos del hostal, no sin antes quedar retratados por la chica (quiere fotos de sus huéspedes para el facebook).

Ese mediodía llegamos al parque natural de Kamicochi. Una preciosidad. Lo primero montar la tienda, nos sorprende que el camping esté lleno de adolescentes alcoholizandose como si no hubiera mañana, al día siguiente les veríamos arrastrarse y vomitar entre las tiendas y las botellas de whisky vacías justo antes de que se desatase la tempestad.

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Kamikochi. Adrián Cuéllar.2013

En Kamicochi  hacemos diferentes marchas por la tarde y al día siguiente por la mañana. Pero el cielo no estaba de nuestro lado y a eso de las 15:00 horas se puso a diluviar. En una situación así y con una tienda diseñada para el verano ( modelo summer weekend), tuvimos que tomar medidas drásticas. En media hora la tienda había hecho aguas. Tan rápido como pudimos metimos todo lo que había en la tienda inundada dentro de las mochilas,  desarmamos la tienda y salimos corriendo ( literalmente) del parque. Para entonces, la diferencia entre un charco y el interior de nuestros calcetines era nula. En el primer bus que pudimos nos metimos nosotros y el litro de agua llevábamos cada uno y llegamos a Takayama. Habíamos reservado para el día siguiente, pero esta vez sí tuvimos suerte y pudimos dormir escuchando el agua caer desde nuestras camas.

En Takayama el tiempo nos ha respetado y hemos podido ver el montón de templos que tiene la ciudad y las bonitas calles conservadas como si de unos siglos atrás se tratara.

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Takayama. Adrián Cuéllar.2013

Por ciudades tranquilas

El viaje continua. La última semana ha sido muy tranquila. En ella hemos podido disfrutar del Japón mas tradicional. Tras partir de Takayama y de camino a Kanazawa, hicimos un alto en la aldea de Shirakawa-go. Se trata de un lugar formado por un grupillo de casas de arquitectura singular en medio de los Alpes japoneses. La estampa era impresionante, al igual que las ordas de turistas que como nosotros se acercan a verlo.

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Shirakawa-go. Adrián Cuéllar.2013

En Kanazawa, nos alojamos en una casa se huéspedes con un dueño un tanto peculiar.  Nos explico las normas a toda velocidad y comento algo de que la habitación seria privada???. Tras esto salimos a explorar la ciudad. Lo que pretendía ser un pequeño paseo de reconocimiento, termino en caminata de 6 horas en las que están incluidas una actuación de un grupo “a capella” (los chavales lo hacían bastante bien, dos de ellos se entre lazaban para hacer un beatbox que sonaba de maravilla) en un festival al aire libre y la ya clásica perdida de la orientación.

En Japón se esta convirtiendo en un clásico el perdernos por allí por donde vamos. Pero en Kanazawa tocamos techo. Tras la actuación comenzamos a andar rumbo a la casa. Todo muy relajado, mirando los restaurantes para cenar y cegados por los cientos de luces parpadeantes de la avenida por la que íbamos. En esto que echamos un ojo al mapa ( para situarnos un poco ). Imposible descifrar nuestra situación. Puntualizo que en Japón la mayoría de las calles no tienen indicado el nombre y por supuesto, en los mapas que manejamos nosotros (los de la oficina de turismo) tampoco aparecen. Hay que intentar coger referencias, un río, un parque o una línea de bus pueden ser de gran ayuda. Pero cuando llevas andando casi una hora en la dirección equivocada, estas en la otra punta de la ciudad y es de noche, la cosa puede complicarse.

El momento se convierte en la situación perfecta para poner a prueba una vez mas la gentileza de los japoneses. Asaltamos a un grupo de jóvenes que pasan y les preguntamos. Los chicos no son de la ciudad. Pero eso no es inconveniente para que indicarnos donde nos encontramos y como llegar a la casa pase a ser su prioridad. Tras consultar sus móviles sin éxito, paran a mas personas y entre todos fijamos posición y rumbo. Una vez mas misión cumplida. Que majos estos japos!!!

Al llegar a casa tras comprar la cena, se aclaro lo de la habitación “privada”. La casa estaba desierta. Daba un poco de rollo, porque era un chalet de dos plantas situado en una calle por donde no pasaba ni un alma. El caso es, que la tarde y la noche la pasamos solos en la casa y con la puerta abierta, algo que en España no es muy normal ( nosotros ya habíamos vivido esta experiencia en casa de Sawna, en los EE.UU.).

Tras esto un día mas en Kanazawa y tren para KYOTO!!!!.

Guia rapida para visitar Kyoto

Kyoto, ciudad de templos y geisas, ciudad de contrastes desde el paseo del filosofo a los ruidosos Pachinkos, pero sobre todo, ciudad de calor y cadenas de arroz con ternera por 2.50 euros!!!

Lo primero que hay que preguntarse cuando se llega a Kyoto, al igual que otras grandes ciudades, es como moverse?

– En bus?
– Demasiado lleno de japoneses
– En metro?
– Que es eso???
– En taxi?
– Brruuuffff ( entre convulsiones y con un ligero sarpullido asomando por el cuello de la camiseta).
– Y andando?
– Siii, esa es la opción

Pues eso, entre paseo y paseo (o largas caminatas de unos 15km) nos hemos visto Kyoto. Ciudad grande, pero con esencia de pueblo antiguo. Porque si bien no faltaban las cadenas de comida rápida japonesas y de fuera, tampoco lo hacían los templos, que se extendían por toda la ciudad. Así como los lugares patrimonio mundial de la UNESCO.

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Kyoto. Adrián Cuéllar.2013

En Kyoto hemos podido disfrutar de lugares que nos han trasladado al Japón imperial, desde el castillo de Nijo, el paseo del filósofo plagado de templos, así como el barrio de las geishas (donde solo tuvimos la suerte de ver un par), hasta el fabuloso camino de Toris que recorre durante unos 4km una montaña que alberga Kyoto al sur de la zona centro. Este último lugar es memorable, miles y miles de Toris rojos sobre nuestras cabezas nos resguardaban de todo lo demás que pudiera estar ocurriendo en la gran ciudad.

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Kyoto al atardecer. Adrián Cuéllar.2013

En cuanto a comida, ayyy!!!ese gran placer!!! Pues no iba a ser un capítulo que desmejorara  a la ciudad, en resumen podemos decir que estos días nos hemos alimentado a base de arroz con carne de cerdo bastante sabrosa y sobre todo sushi, mucho sushi. Tanto, que hemos decidido no tomar más en unos cuantos días.

Para ser del todo just@s hemos de decir toda la verdad, si ha habido algo que nos ha hecho tener momentos de flaqueza en Kyoto ha sido el calor y la humedad, que sí!!!! Que lo tenemos merecido por venir a Japón en Agosto, pero que se le va hacer…. El caso es que hemos pasado un calor infernal, y claro había momentos que caminar por el asfalto después de todo el día andando de un lado para otro se convertía en una experiencia poco agradable. Nuestro refugio eran las mañanas a primera hora y cuando ya caía el sol!

En Kyoto nos enteramos que un tifón estaba llegando a la zona de Kansai, así pues, esto nos ha hecho cambiar los planes y en lugar de dirigirnos a la montaña tal como teníamos planeado continuamos de ruta por otras ciudades, pero ya os contaremos en la siguiente entrada.

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Interior del Higashi Honganji en Kyoto. 2103

A pedir de boca

En esta entrada os contaremos algo de la extensa gastronomía japonesa de la que hemos tenido el placer de conocer una pequeña parte.
Hay que decir que al principio las comidas pueden resultar muy, como decirlo… sabrosas! Nada de sushi como el de allí, aquí no hemos encontrado el “hot Philadelfia” y, a la gente que le hemos comentado se ha partido de risa, porque no podía creer que hubiera sushi con queso philadelfia. El helado de té, que yo había tomado allí, tampoco nada que ver. Aquí toman un montón de té verde, de hecho lo llaman té japonés, pero tiene un sabor demasiado fuerte y no es mucho de nuestro agrado.
Si empezamos el día con un buen desayuno, pues dependiendo del lugar hemos visto desde bolas de arroz acompañadas de sopa de miso hasta boles de fideos o arroz, por supuesto, con carne, tempura o pescado. Todo casi siempre acompañado de huevo en alguna de las formas de preparación que este alimento permite. Aquí se bebe mucho té, pero también mucho café. Pero sobre todo, hemos comprobado que son grandes consumidor@s de refrescos, siempre en botellas pequeñas que puedes comprar, incluso en los lugares más inhóspitos.
Si seguimos con el menú, la comida podría hacerse desde las 12:00 en adelante, porque aquí desde esa hora los lugares que sirven comida no paran. Pero bien, lo que conocemos como la comida, podrían ser unos ricos fideos ramen con una especie de bacón y un líquido, con el que si no eres muy hábil con los palillos puedes salpicarte, un bol de arroz con innumerables acompañamientos, unos fideos soba con verduras y carne, y seguro que muchas más cosas, pero esto suelen ser las comidas archi rápidas que hace la gente trabajadora.

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Comiento en Tokyo. Ana Mateos.2013

Digamos que la caída del sol trae actividad frenética a las ciudades (no es así en las zonas rurales), así pues la cena se convierte en un momento de encuentro y se pueden ver colas de gente esperando para entrar en los restaurantes. El menú similar a la comida, quizá se podría añadir todo tipo de sushi, sopas y otros platos de tofu, carne y una vez más, el gran protagonista, arroz.
Así pues, esto sería muy a grandes rasgos la dinámica alimentaria de aquí, ahora os explicaremos la nuestra!!!
Para empezar el día un par de veces hemos tomado arroz, incluso una vez con salmón y ensalada de repollo, pero nuestros estómagos mediterráneos prefieren las galletas o pan con unas cremas de chocolate, que aun que no eran nocilla nos han encantado. Muchos días hemos tomado té.
A media mañana comíamos cosillas, y este momento y la merienda era cuando entraban en juego las cosas de las que nos hemos hecho súper fans: los caramel corn (gusanitos con sabor a caramelo), galletas varias, helado de galleta tipo digestive relleno de nata y con caramelo en el centro, donuts varios…. vamos como veis todo súper sano!
Para comer y cenar tomábamos las cosas que hemos contado más arriba, pero hay platos que merecen una especial mención como: los boles de arroz con carne, los ramen ricos que cenamos nuestra primera noche en Tokyo, el okonomiyaki que comimos en Osaka, el sushi de Kyoto, y bueno por último, las bandejas del súper de comida preparada con arroz y pollo rebozado, también nos han servido de cena muchas noches.

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Okonomiyaki en Osaka.2013

Hay que señalar varias cosas: en Japón la comida preparada no es excesivamente cara, de hecho muchas veces es muy barata, el pescado fresco es muy barato y está muy bueno, la fruta y la verdura tiene precios que asustan, y con las cosas de chuches tienes que andarte con ojo. Nosotros experimentamos con unas galletas de arroz que sabían a camarones, unas patatas fritas con sabor a wasabi, unos brioche rellenos de crema de alubias rojas y alguna cosa más que hemos tenido que ir regalando a la gente de aquí.
Pero, no obstante, tenemos que decir que en lo que a momentos culinarios desagradables hemos tenido muy pocos y que la mayoría han sido muy buenos, hemos probado cosas riquisimas que seguro echaremos de menos cuando dejemos Japón.

Kansai

Dejamos Kyoto y llegamos a Nara. Una ciudad pequeña pero con mucha historia porque había sido capital de Japón por un tiempo. Aquí además de visitar los impresionantes templos, de alucinar con los miles de ciervos que circulan a sus anchas por toda la ciudad, conocemos a Toru y Ayako (y a su gracioso perro). Una pareja muy maja con la que contactamos por couch sourfing. Además de hospedarnos en su casa, ofrecernos una cena y un desayuno buenísimo, nos llevaron con ellos a la fiesta de la luz que se hacia esa noche en Nara. Un espectáculo que constaba de tres conciertos con los que nos reímos mogollón. No entendíamos nada, pero nos integramos a tope. Nuestros huéspedes no querían más que bebiéramos cervezas y nosotros les hicimos saber que poco a poco, porque ellos iban a full. Ya en casa, nos ofrecieron sake, que por cierto, se deja beber. Y bueno entre “kan pai” (salud en japones), sushi, charleta con los anfitriones y que estábamos cansadisimos de andar todo el día por la ciudad con un calor del infierno caímos rendidos.

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Todai-ji, Nara. Adrián Cuéllar.2013

Con la esperanza de no sufrir mucho el tifón, ya que estaba atravesando la zona de Kansai (donde nos encontrábamos), al día siguiente llegamos a Osaka, de la cual nos habían dado buenas y malas referencias. Al llegar si que notamos que la ciudad era diferente al resto de los lugares donde habíamos estado. Suciedad acumulada en las aceras, un montón de personas sin hogar vagando sin rumbo (hay que decir que todos los que vimos eran hombres mayores, que según parece se quedaron sin empleo cuando Osaka dejo de ser la principal ciudad comercial del país para cederle el puesto a Tokyo) y un ambiente raruno impregnan la ciudad, haciéndose notar la influencia de las bandas de mafias establecidas en la ciudad (los yakuza, tienen aquí su centro de operaciones). No obstante, a su favor hay que decir que es una ciudad de una gran vitalidad, sin grandes monumentos, pero con un ambiente callejero que nos fascino.

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Osaka. Adrián Cuéllar.2013

En Osaka, fuimos al Spa World, un edificio de 8 plantas con piscinas y baños de estilo europeo y asiático. Al llegar parecía que moverse por allí no implicaría mucha complicación, pero nada más salir de los vestuarios, primera sorpresa, hay carteles en los que se deja bien claro que no están permitidos los tatuajes de ningún tipo ni los que hagan referencia a bandas criminales. Nosotros tirando de nuestra situación de extranjeros nos acercamos tímidamente y tapándonos los tatuajes con las toallas, a unos trabajadores. Al vernos comienzan a hacer las onomatopellas tan graciosas que hacen aquí y a intentar explicarnos que no se pueden ver los tattoos. Eso sí, muy amablemente y poniendo todo su empeño buscan una solución. Para Adri, dos súper tiritas que le tapan los tattoos, para Ana la única solución bañarse con camiseta. Menos mal que mucha gente se bañaba con ropa y no desentonaba nada. Eso sí, solo podemos estar en las piscinas, las zonas de baño que eran separadas para mujeres y hombres y que eran desnud@s nada. En fin que le vamos hacer. La siguiente sorpresa fue que cuando Ana intentaba acceder del ascensor a los vestuarios con la ropa puesta no se podía porque no dejaban entrar con la ropa mojada. Que follon, con un montón de toallas y la ropa en unas bolsas que descubrió pudo salir. Que stress de Spa!!!!

Al día siguiente nos dirigimos a la península de Kii, deseando que el tifón ya hubiera pasado. A nuestra llegada a Taijiri-Oji, unas mujeres encantadoras nos dieron mapas de la ruta que nos disponíamos a emprender, el Kumano Kodo y además nos hicieron ver lo emocionadas que estaban con Santiago de Compostela. Hay que decir, que esta ruta que haríamos es un camino de peregrinaje que se recorre en Japón desde la época imperial, así que ellas estaban encantadas con la idea de dos súper peregrinos llegados de tierras mediterráneas. Tan atentas fueron que una de ellas nos acompañó hasta el inicio del camino, previo ritual de rezo en un templo que hizo con nosotros y ahí comenzamos a andar, mientras nosotros íbamos montaña arriba la señora nos despedía a dos manos desde abajo.

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Templo en el camino del Kumano Kodo, 2013

Este primer día anduvimos unos 14km, y cuando ya empezaba a anochecer encontramos un área de descanso para caminantes en un alto desde donde se veía un pueblo y las montañas, como estaba cubierta con un tejadillo nos pareció perfecta para pasar la noche, y así lo hicimos.

El día siguiente fue más durillo, caminamos 30km bajo la lluvia casi todo el tiempo, tan solo tuvimos pequeños ratos de tregua que no servían para secar nuestras capas. No obstante, llegamos a Kawayu Onsen, ahí nos hospedamos en un hotelito viejo, pero suficiente. Es más tenía onsen (unas piscinas termales de aguas sulfurosas), como podéis imaginar entre la caminata, la lucha contra las piedras que resbalaban por la lluvia, los torrentes de agua que caían montaña abajo y el bañito en el onsen de agua súper caliente caímos como dos bebés. Eso sí, antes nos pusimos las yukatas (kimono ligero) que nos dieron en el hotel y nos hicimos unas cuantas fotos.
Tras un día de descanso en el que aprovechamos para bañarnos en las fuentes naturales que daban al rio, fuimos hasta Nachi, donde nos esperaba otro de los centros de peregrinaje del Kumano Kodo.

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Kumano Kodo. Ana Mateos.2013

Y así llegamos a la última parada en nuestro periplo japones, Wakayama. Una ciudad portuaria venida a menos, sin mayor atractivo que su castillo. Aun así le sacamos provecho y vimos algunas curiosidades de Japón que nos faltaban como las librerías de manga con cubiculos para dormir que frecuentan los jóvenes. También pudimos disfrutar otra vez del riquisimo okonomiyaki, y del ramen (esta vez estilo wakayama “chuka-soba) impresionante!!!! El mejor de todo el viaje, gran despedida.

Aquí acaba la aventura en Japón. Nos da pena dejar estas tierras, mas sabiendo que sera difícil volver algún día. El tiempo aquí pasado se hace corto cuando miramos para atrás. Pero pronto escribiremos desde China que seguro nos deparara muchos grandes momentos. Muchas gracias a todos por seguirnos y por vuestros comentarios que nos llenan de alegría. Un fuerte abrazo AdryAna.

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Nachi Taisha. Adrián Cuéllar.2013

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